Hay una tradición que se repite cada año, a mediados del mes de junio, con motivo de la junta de accionistas del Banco Santander. Su presidente, Emilio Botín, saca la bola de cristal y pronostica cuánto ganará la entidad en ese ejercicio.
Pero este año la bola de cristal no ha funcionado como debería y el banco, fruto de los sustos vividos a finales del pasad año Lehman Brothers o Madoff y de la prudencia imprescindible en momentos de crisis, baraja aparcar pronosticado en Junio.
Normalmente las previsiones han sido acertadas incluso han sido superadas en algunos ejercicios. En 2006, se repitió la cantinela, y de los 7.000 millones prometidos se pasó a los 7.596 millones reales de ganancia. En 2007, Botín dijo a sus accionistas que la entidad ganaría más de 8.000 millones y se superaron los 9.000. Pero 2008, para todos, ha sido un año diferente.
“Aspiramos a que el beneficio total del grupo en 2008 supere los 10.000 millones de euros”, dijo el presidente del primer banco español y de la zona euro en junio. Cuatro meses después, ya tras la quiebra de Lehman Brothers, Alfredo Sáenz, el consejero delegado de la entidad, afirmó que llegar a esa cota era un hito “alcanzable”.
La más sustanciosa son las plusvalías de 586 millones de euros derivadas de la venta de la Ciudad Financiera. Además, en el horizonte se preveía un acuerdo para vender la filial en Venezuela, nacionalizada por Hugo Chávez. Sin embargo, el gobernante venezolano decidió posponer esa operación hasta 2009, con lo que el banco no se podrá apuntar sus plusvalías con cargo a 2008.
La entidad había hecho sus cuentas. Preveía un cuarto trimestre con unas ganancias similares a las del tercero -algo más de 2.000 millones de euros-, lo que elevaría el total del grupo a algo más de 9.000 millones. Y en su cajón guardaba varias armas en forma de ganancias.
Y en lo referente a la Ciudad Financiera, los directivos de la entidad han decidido hacer gala de la prudencia y, en lugar de incorporar esos 586 millones de euros a la cuenta de resultados, se inclinan por guardarlos en el cajón de las provisiones para prevenir futuros imprevistos derivados de la crisis.
El segundo golpe le llega a la entidad que preside Botín a través de la estafa de Bernard Madoff. Hay un daño fijo, de 17 millones de euros, que es la cuantía propia de la entidad bancaria que estaba en manos de este financiero. Por ahora, el Santander se niega a seguir la misma estrategia que con Lehman Brothers y compensar a esos clientes de la entidad que invirtieron en fondos de Madoff más de 2.300 millones de euros.
Otra cosa será lo que suceda tras las demandas que ya se están preparando, alguna de las cuales van dirigidas contra el Santander, ya que Optimal, una de sus gestoras, fue de las más activas en la colocación de bonos Madoff. Ante estas incertidumbres y en un contexto de recesión, el Santander ha preferido tirar de prudencia y aparcar la cifra redonda de los 10.000 millones de euros como beneficio para el año 2008.
Las previsiones de los analistas lo confirman, al prever que el banco presentará en febrero unas ganancias de 9.500 millones. Esa cifra, que supondría un alza de casi el 5% sobre el beneficio obtenido en 2008, permitiría al Santander ser el primer banco del mundo por resultados en el difícil año que acaba de terminar.
La ampliación de capital , con más de un 25% de nuevas acciones en circulación, así como la presión en la cuenta de resultados, ha llevado a al Banco santander que preside Emilio Botín a recortar el dividendo por acción que prevé repartir entre sus accionistas el próximo mes.
El banco español pagará el próximo 2 de febrero un dividendo de 0,12294 euros por cada uno de sus títulos. De esta manera, es la tercera retribución que ofrece la entidad financiera a sus accionistas con cargo al beneficio del año pasado.
De este modo, se registra una caída en el dividendo por acción de más de un 9%. El Banco Santander defiende que la cifra es idéntica al tercer dividendo pagado con cargo al beneficio de 2007, es decir, el repartido en el mes de febrero del año pasado. Pero es que los tres primeros dividendos de entonces tuvieron idéntica cuantía, y este año, en el tercero, es cuando ha llegado el recorte a la hora del pago.